Comprar un lote puede sonar como el paso soñado: terreno propio, libertad de construir y la promesa de que tu dinero se multiplicará. Pero ojo, la historia está llena de gente que creyó estar invirtiendo “en el futuro” y terminó con papeles falsos, terrenos en disputa y hasta con la abuelita reclamando que el lote era suyo desde hace 50 años.

Sí, así de bravo puede ser el mundo inmobiliario si eres primerizo y no tienes ni idea por dónde empezar.
1. El cuento del “terreno ganga”
Si ves un lote demasiado barato, desconfía. Nadie vende oro a precio de cobre. Muchos te ofrecen terrenos con títulos dudosos, o en lugares donde construir será un dolor de cabeza (sin agua, sin pistas, sin luz). Lo clásico: te dicen que “pronto urbanizarán” y terminas con un terreno en medio de la nada, rodeado de polvo.
2. Papeles que brillan por su ausencia
¿Sabías que el 80% de estafas en terrenos ocurre porque la gente compra sin revisar títulos? Los estafadores confían en que el inversionista primerizo no va a ir a SUNARP ni a municipalidades a confirmar. Y ¡pum! , caíste. Un papel bonito no siempre significa que el lote es legal.

3. Ubicación: la trampa silenciosa
Muchos novatos se dejan llevar por el precio y no por el lugar. ¿Resultado? Compran un lote que parece barato pero no subirá de valor ni en 20 años. Porque un terreno sin accesos, lejos de colegios, centros comerciales o proyectos en camino… es básicamente un terreno fantasma.
4. El error de “dejarse llevar por la emoción”
El vendedor te pinta el terreno como si fuera Las Vegas, te habla de “plusvalía” como si mañana tu lote valiera el triple… y tú caes. Los inversionistas serios no compran con emoción, compran con números, datos y proyecciones reales.

5. La jugada inteligente
La clave para un novato es informarse, pedir asesoría y sobre todo buscar proyectos respaldados por inmobiliarias serias. No el primo del vecino que “tiene unos lotecitos baratos”. Un terreno puede ser la inversión de tu vida… o el peor chiste que te cuenten en las reuniones familiares.
Si vas a invertir en lotes, no seas el que termina llorando en TikTok contando cómo lo estafaron. Sé el que presume en las reuniones que su terreno ahora vale el doble.



